preludio a “mi yo que no” May 26, 2008
Posted by eltelevisor in mi yo que no.6 comments
Yo creo que ya escogimos nuestra novela, mucho antes de empezar a morirnos.
Hemos crecido, tenemos el cuerpo más grueso, pensamos, o más bien, logramos pensar a veces. Ya escogimos un número en la ruleta, una carta en juego. Puede que al principio yo estuviera destinado a ser un pedazo de mármol, o una partícula miserable extraída de los escombros de alguna voz, o un aullido que resquiebra las columnas de alguna estación de metro olvidada.
Quizá, al principio de mi muerte yo hubiese querido ser una ola, una caricia, con antifaz de terremoto, o de angustia. Por qué yo no fui humo, carajo, que alguien me lo diga, o fuego, simplemente una llama sonora, calentando las pestañas, el cuello, los muslos…
Sucede que yo mismo decidí vivir aquí en este cuerpo, me gustó la oportunidad de arrancarme la piel, o los huesos, o cualquier cosa que yo haya tenido por dentro.
Yo escogí tener mis dos pies, y mi miembro, y mis ojos, y yo decidí tirarme, ¡yo mismo!, ni ella, ni él, ni El, yo decidí tibia, deliciosamente, vívidamente joderme con este oficio de ser quien yo mismo decidí ser. Sale entonces a cazar el hermano que nunca tuve, y cuando suda de nervios es mi cuerpo el que transpira. ¿Y sabes? A veces me confunde, ese desgarrado yo mismo, que nunca ha sido él mismo, y que algunas veces sí se hace llamar “yo”. Lo digo sólo porque a veces me da mucho sueño y me siento como polvo y otros fantasmas o no se qué demonios se mueven por mí.
puentes May 23, 2008
Posted by eltelevisor in mi yo que no.3 comments
-¿Qué es el tiempo? ¿Podemos pedir tiempo, o dar tiempo, o merecer tiempo? ¿Podemos crear tiempo? -Podemos pedir, dar, merecer. Pero no crear. -¿Podemos decir que el tiempo puede ser una cadena que llevamos en el cuello? -Si, se va apretando... Una tarde con mi amigo poeta, Frank Ulloa
-No sé, me voy sintiendo cada vez más ligero, me aprieto, me va costando respirar…
-Te dije que no salieras al frío de mi casa, allá afuera te entiendes mejor con tu cuerpo, si es que lo tienes.
-No es eso, siento cuando estoy enfermo, lo sé, lo percibo, ahora siento que una piedra monumental habita sobre mi pecho, o que hay muchos niños pesados jugando sobre mi cadáver, no enterrado, mi cuerpo, no muerto…
-Démosle tiempo, tal vez sólo estás imaginándote desgracias, yo suelo ser así.
-¿Qué es el tiempo? (Dio una inspiración larguísima, y lo sintió como humo).
-El tiempo, el tiempo…
-¡Cómo me duele el pecho!
-El tiempo es un túnel, como un puente, entre estar vivo, y estar amarillento, podrido.
-No, no, no… ¿Cómo puedes definir el tiempo con la muerte, por qué siempre asesinas el tiempo, y nunca lo prolongas? Para ti no hay tiempo sin muerte, seguro cada noche imaginas a la muerte cogiéndose al tiempo en tu propia cama.
-Es algo muy abstracto, hay definiciones que sólo están completas, que solo existen si establecemos todo lo contrario, o explícame, si tan listo, qué es la felicidad, sin que me menciones a la tristeza…
-Ni tu mismo te entiendes, y yo cada vez me aprieto más.
-Vas a morirte, y yo te voy a enterrar para que no salgas hasta dentro de un tiempo.
-Todavía me queda tiempo, todavía…, el tiempo está más allá, mucho más allá de nuestra muerte. De no ser así, a los dos nos queda muy poco puente en esta casa…