May 18, 2009
Posted by eltelevisor in Uncategorized.trackback
Quizás escogió la esquina por no hablar, o porque hoy no estaba para exigencias. O quizás escogió la esquina porque entre muro y muro cabía la propuesta de esfumarse.
Pero no lo hizo. Más bien salpicó sus ojos de azul-ardor y buscó la compañía de Chopin. Cuando al amanecer el cólera desvaneció en bostezos, no dudó en acercarse, y hubo que advertirle que la mañana iba a estar fría y que sólo tal vez las ventanas tendrían pestillo.
Entonces la melancolía fue dulce, y durmió entre las horas como no había hecho en meses, y nacieron los versos del poeta y la mirada de los autobuses que nunca fueron tranvías.
Al día siguiente se preguntó si debía extrañarla.
Su presunción no estuvo de más. Podía quebrarse, y ventilarse tiernamente, como despertando, pero siempre ahí estaba la misma esquina, con sus huesos-arena, sus portafolios, sus posibilidades de abstraerse, o mejor aún…
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