March 23, 2009
Posted by eltelevisor in Uncategorized.trackback
Como te prometí, Waldo, después de 6 meses de no publicar. Prometo no abandonarte otra vez, televisor.
Estás muda.
Tu pelo,
tu sombra sobre esta mesa,
los escombros,
hay migajas y hay pan,
pero lo que importa es que hay de los dos
de nosotros,
y aquí estamos,
sin muros,
porque tiré,
tiramos el último peldaño,
el último hueso frío en mi pecho.
No queda nada que no sea una memoria,
un recuerdo de lágrimas vivas,
y aquí está una letra y la otra
y tu boca que mira al piso.
A estas horas,
tienes mi sangre como una palabra,
como tienes un dedo tienes una palabra,
y la tienes así, sabes?
para decirla.
Y si la dices descubrirás que has dicho
tu nombre cientos de veces,
y te quedarás muda de nuevo,
y sólo te escucharé,
que curiosas que son las cosas,
que ternura que no menciones ni las manos,
y ahí estemos, después de tanto,
entregándonos.
Pero nunca digas
que debemos rendirnos.
Aquí no es guerra,
aquí no hay muerte
más que en la ausencia.
Y es esto, es esto,
insiste en llamarle amor
siempre y cuando quieras,
porque así es como he de entenderte
y como tú has de llorarme,
y caminarme, siempre caminarme.
Al día se le han escapado los minutos,
será tu sombra iluminándome el camino
a la cocina,
será tu sombra sangrando estos versos?
Es que hay que mirarte,
joder que hay que mirarte,
pero de nada serviría.
Has envenenado mis ojos,
los hiciste torpes e ilusionados,
como nunca habían sido,
y nunca, escúchame bien,
los había visto tan hermosos.
Ni tu sonrisa
que es nublada,
temblorosa,
ni tus pechos soleados,
nada,
algo que parezca tu piel.
Quédate como estás,
tan sola en mí.
Puedes irte de este país,
irte a tu casa o a lugares
que me permanezcan ocultos,
o a las palabras que he callado,
y siempre has querido arrancar.
Puedes irte de tu cuerpo,
de tus cosas,
y de tu tiempo,
pero quédate en mí.
Porque he aprendido contigo,
he caminado con frío,
a veces,
pero mírame,
solo mira esta frente más alta que nunca,
estas manos con las venas
que contigo,
han nacido.
De nosotros hemos nacido,
tantas veces,
y perdona,
perdóname si hizo falta decirlo,
pero te quiero
tanto…
Se notaba cuando la llevabas de la mano. me recuerda a una historia no tan feliz como esta pero igual de apasionada; consigue Ojos rojos de Fito Páez, creo te puede gustar esa canción.
Gracias por volver, sigo leyendo.
Afectos!
Que bueno leerte de nuevo!
yo tambien
Agradeciendo que vuelvas a dejarnos compartir esa excelente destilación de profundidad por conocerse.
Lastima que no nos vimos en el open mic.