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June 14, 2008

Posted by eltelevisor in Uncategorized.
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El día que por fin te entregues a mi boca
ya lo tengo bien planeado:

Subiremos como nunca antes sabiendo que siempre
subimos de la misma forma, aunque nunca subamos
y sólo mi mente trepe esas escaleras.
(Yo ya, desde el primer escalón, te he quitado la blusa
y mientras tus ojos van tomando propiedades de imán
yo ya me estoy secando el sudor de las manos.)

A veces te quiero.
Porque aunque este día está escrito en cada página
del diario que no llevas escrito,
el momento nos tomará por sorpresa
aunque tu y yo sepamos que todo estaba arreglado
desde la fecha misma en que moriste por primera vez.

Ya estando arriba, colgados al aire salado de tu balcón
(donde alguna vez nos besamos sin tocarnos, y lo sabíamos)
nos miraremos fijamente, como imaginando que el otro
no sabe que va a pasar cuando la boca mire a los ojos.
Claro que este sólo es teatro de segunda, sobreactuado.
El pulso brotándonos las venas, así como en ese sueño,
ese en el que ya nos habíamos visto como cenizas delirantes
marcándonos la frente, la boca, los dientes, las pupilas,
nos habla claramente, en ese lenguaje que es el de los dos.

Entonces, después de tantos anuncios publicitarios
entre tu pecho desbordado, y mis manos tristes,
esas que resucitaron de entre el polvo de los rincones,
tú y yo nos miraremos en la dimensión desconocida,
pero bien imaginada, de la soledad compartida,
de la quiebra de huesos mutua,
de las sábanas sin tender, con su lluvia,
del alcohol en las heridas, de las astillas en la piel,
de los demonios redentores de tu falta de ausencia,
del fuego que nace de las profundidades de tu calma,
que siempre había esperado, pero que nunca había conocido.

Me quedo con los ojos con que te comencé a desnudar
hasta que la próxima vida
nos separe.

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1. cami - June 20, 2008

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